Categoría: Comunicaciones

LUZ PERDIDA EN LA LUZ

Caminaba por un túnel de 1,2 kilómetros en la cueva de Cerme, en el río subterráneo Serunggo, Imogiri, Yogyakarta (Indonesia). Un joven nos guiaba con una pequeña linterna. Durante una sesión de meditación, dirigida por maestros de artes marciales, la luz de aquella linterna comenzó a desvanecerse poco a poco, pues la batería se agotaba. El túnel quedó en completa oscuridad. Sin embargo, entre las tinieblas podían apreciarse destellos que se reflejaban en pequeñas piedras. Era como una luz perdida en la oscuridad; una luz escondida, pero que, aun tenue, nos orientaba hacia la salida.
En aquel caminar experimentamos más de una vez lo que podríamos llamar: “la luz perdida en la luz”. Esta expresión evoca sentimientos de soledad, tristeza y alienación: la experiencia de sentirse abandonado en medio de la oscuridad y el frío, incluso cuando exteriormente se está rodeado de claridad o de compañía.
“luz perdida” hace referencia a la ausencia de calidez, esperanza o alegría que alguna vez se experimentó, dejando al alma en un estado de vacío.
“En la luz” suena paradójico: es sentirse en tinieblas aun estando rodeado de luz, o sentirse solo incluso en medio de la multitud.
Se trata de una lucha interior. A pesar de la herida y de la sensación de extravío, permanece en el corazón humano el deseo de sobrevivir y de reavivar la luz interior, esa chispa que parece apagada, pero que nunca muere del todo.
La luz perdida en la luz nos invita a entrar en nuestras heridas para descubrir la verdad que esconden: las lágrimas que se ocultan en la risa, la soledad que late en medio de la multitud. Es un viaje espiritual y humano, en el que se atraviesa la oscuridad interior para reencontrar la esperanza.
En definitiva, esta experiencia nos recuerda que, aun cuando el mundo a nuestro alrededor se sienta frío, es posible redescubrir esa luz que Dios.

Que seamos testigos de la luz desde todo el mundo para todas las personas.

P. YUVENTUS KOTA, SVD
PROVINCIAL

Lee mas

ORACIÓN DE LOS 150 AÑOS DE SVD

Dios Uno y Trino, fuente de vida y comunión, Gracias por inspirar a San Arnoldo Janssen a fundar la Congregación de los Misioneros del Verbo Divino. Gracias por quienes nos precedieron y tantos colaboradores en la misión. Unidos a Jesucristo, el Verbo Encarnado, somos sus discípulos misioneros que anunciamos la Buena Nueva de la vida y de la alegría, junto a obras de cercanía y compasión para un mundo herido. Con tu Espíritu Santo, renuévanos Señor, fortalece nuestro caminar de peregrinos de la esperanza, y ante los desafíos nuevos que consigamos generar respuestas en creatividad, fidelidad y sinodalidad. Santa María, Madre del Verbo Divino, guía nuestra misión, con signos que construyan la comunión y fomenten la participación. Que la Luz de tu Hijo, que vence la oscuridad, ilumine nuestros corazones, a toda la humanidad y a la creación. Amén.

«Tu Palabra es lámpara para mis pies»

Facebook

Sección Bíblica

Te invitamos a conocer nuestra sección bíblica

Sitios de Interés

Conoce otros sitios que pueden ser de tu interés

La palabra en otras palabras

El Verbo no sólo habla a través de la Biblia, sino que en las vivencias, situaciones, historias (tanto personal como comunitaria) y también  habla por medio de las reflexiones que distintas personas han hecho  sobre lo anterior: en narraciones, cuentos, poemas, novelas, etc. Esto es lo que pretendemos compartir con nuestros lectores.