Por
P. Vicente Taji, SVD
(Coordinador de la Animación Bíblica de la Provincia SVD Chile y párroco de la Parroquia Espíritu Santo de Iquique)
Iquique, 3 de septiembre de 2026. La Palabra de Dios vuelve a resonar en el corazón de la comunidad. Es una Palabra escuchada, compartida y meditada; una Palabra que no permanece encerrada en las páginas de la Biblia, sino que ilumina la vida, fortalece el servicio y envía nuevamente a la misión.

Con este espíritu, la Parroquia Espíritu Santo de Iquique, perteneciente a la Diócesis de Iquique y confiada a la atención pastoral de los Misioneros del Verbo Divino, desarrolla, del 1 al 3 de septiembre, una significativa instancia de formación, reflexión y encuentro bajo el lema: “La Palabra de Dios y la misión evangelizadora de la Iglesia: desafíos”
Más de 50 integrantes de la comunidad participan en estas jornadas, dedicando tiempo a la escucha, al aprendizaje y al discernimiento de los desafíos que enfrenta actualmente la evangelización.
La formación es acompañada por el P. Julio Anang Bhara, SVD, coordinador de la Dimensión Bíblica de la Provincia SVD de Ecuador, quien orienta a la comunidad en la profundización de la Sagrada Escritura y en la reflexión sobre la misión evangelizadora de la Iglesia en el mundo de hoy.

Entre los participantes se encuentran catequistas, ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, el diácono permanente y otros servidores de la misión evangelizadora. Cada uno, desde su ministerio y responsabilidad pastoral, busca renovar su compromiso con la comunidad y con el anuncio del Evangelio.
Dejarse transformar por la Palabra
Antes de anunciar la Palabra, es necesario aprender a escucharla. Antes de llevarla a los demás, hay que permitir que ella ilumine y transforme la propia vida.
El párroco, P. Vinsensius Taji, SVD, expresa que esta experiencia formativa recuerda que la misión evangelizadora no puede separarse de la escucha de la Palabra de Dios. Quien está llamado a servir en la Iglesia necesita primero dejarse formar, iluminar y transformar por la misma Palabra que anuncia.

Para los Misioneros del Verbo Divino, esta experiencia adquiere un significado particularmente profundo. El Verbo se hizo carne y continúa haciéndose presente allí donde hombres y mujeres escuchan la Palabra, la reciben en sus corazones y la convierten en servicio y testimonio.
La Palabra acogida con fe no deja indiferente a quien la escucha. Ella invita a mirar la realidad con los ojos de Dios, a descubrir el sufrimiento de los demás y a reconocer que toda vocación cristiana lleva consigo una responsabilidad misionera.

Los catequistas, ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, el diácono permanente y los demás servidores de la misión no son solamente colaboradores en distintas actividades pastorales. Son discípulos llamados a convertirse en testigos del Evangelio dentro de la realidad concreta de su comunidad, de la ciudad de Iquique y de la sociedad.
Formarse para anunciar y servir
La misión evangelizadora presenta hoy nuevos desafíos. Por eso, la Iglesia necesita agentes pastorales bien formados, espiritualmente disponibles y capaces de escuchar las inquietudes y necesidades de las personas.
Esta escucha resulta especialmente necesaria ante quienes viven situaciones de fragilidad, soledad, pobreza, migración o exclusión. Son realidades presentes en la sociedad que interpelan a la comunidad cristiana y la impulsan a anunciar el Evangelio mediante la cercanía, la misericordia y el servicio.

En este contexto, la formación pastoral no constituye un lujo ni una actividad más dentro de la programación parroquial. Es una dimensión esencial de una Iglesia que desea salir al encuentro de las personas y anunciar a Jesucristo con alegría y esperanza.
Cada reflexión, cada conversación y cada momento compartido durante estas jornadas se convierte, así, en una oportunidad para fortalecer la vocación de servicio. La formación no termina cuando concluye una exposición: continúa en la vida cotidiana, cuando lo aprendido se transforma en gestos concretos de acogida, solidaridad y compromiso.
Una Iglesia que escucha y sale al encuentro
Esta iniciativa de la Parroquia Espíritu Santo expresa también el deseo de continuar construyendo una Iglesia misionera, participativa y corresponsable, en la que cada bautizado pueda descubrir que posee un lugar, una vocación y una misión.
Los días de formación permiten a los agentes pastorales renovar su llamado al servicio y comprender que la Palabra escuchada dentro de la comunidad debe convertirse en palabra vivida. Debe hacerse cercanía para quien está solo, misericordia para quien sufre, esperanza para quien está desanimado y compromiso evangelizador ante las necesidades de la sociedad.
Como comunidad del Verbo Divino, la parroquia desea continuar caminando bajo la inspiración de su carisma misionero, convencida de que el Evangelio no se anuncia solamente con palabras, sino también mediante una vida entregada al servicio de los demás.

La comunidad confía en que el Espíritu Santo acompañe esta experiencia formativa y haga de cada participante un discípulo misionero, servidor de la Palabra y testigo del amor de Dios en medio de la realidad cotidiana.
Desde la Parroquia Espíritu Santo de Iquique, la comunidad continúa caminando unida: escuchando la Palabra, dejándose transformar por ella y saliendo con renovado entusiasmo a la misión. Porque la Palabra de Dios, cuando es verdaderamente acogida, siempre nos forma, nos transforma y nos envía.




