Por

P. David Mannekanti Raju, SVD

Párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Tránsito de Canela

El 15 de agosto, la Iglesia católica celebra uno de los cuatro dogmas marianos: la Asunción de la Virgen María al Cielo. Para la comunidad de Canela, esta solemnidad tiene un significado especial, pues corresponde a su fiesta patronal, celebrada cada año por los fieles de la parroquia con profunda devoción, fe y entusiasmo.

Este año, la comunidad volvió a reunirse para celebrar la fiesta en honor de María, nuestra Madre y primera redimida. Debido a que los pronósticos meteorológicos anunciaban con mucha anticipación la llegada de lluvias durante los días de la celebración, el Consejo Parroquial, junto con los mayordomos patrocinantes, decidió realizar la fiesta dentro de la iglesia, con el propósito de evitar los contratiempos provocados por el clima.

Precisamente el día de la fiesta, poco antes de la celebración eucarística, comenzó a llover suavemente. A la hora fijada se dio inicio a la Santa Misa. A pesar de la lluvia, la iglesia estaba completamente repleta. Incluso muchas personas participaron desde el salón ubicado en la entrada del templo.

Esta masiva asistencia llamó especialmente la atención, pues cuando llueve en esta zona del norte, generalmente pocas personas acuden a la misa. Sin embargo, esta vez ocurrió algo distinto: la iglesia se llenó de fieles. Esto demostró que nada podía impedirles celebrar su fiesta patronal y rendir homenaje a su Patrona y Protectora, la Santísima Virgen María.

La Santa Misa iba a ser presidida por monseñor Julio Larrondo, obispo de la Prelatura de Illapel. Sin embargo, no pudo llegar hasta Canela debido a que en Illapel llovió con mucha mayor intensidad. Por esta razón, me correspondió presidir la celebración eucarística.

Tradicionalmente, a las tres de la tarde, la comunidad realiza una procesión por las calles del pueblo. No obstante, debido a la amenaza de lluvia, se decidió inicialmente rezar el Santo Rosario dentro de la iglesia. Curiosamente, a partir de las 15:00 horas salió un sol radiante. Por ello, después del rezo del Rosario, los fieles pudieron salir en procesión alrededor de la plaza principal, acompañados por los grupos de bailes religiosos.

De esta manera, la comunidad de Canela vivió una hermosa fiesta de fe, organizada por los mayordomos y los agentes pastorales. Sin duda, para todos los participantes fue una profunda y alegre experiencia de fe y tradición. Finalmente, la comunidad agradeció a su Patrona, la Virgen del Tránsito, por haberle permitido celebrar esta fiesta y por colmar a sus fieles con abundantes bendiciones.