Por

P. Leo Jesus Leto, SVD

Con profunda alegría y gratitud, la Comunidad Católica Espíritu Santo de Dollinco vivió una significativa jornada de adoración al Santísimo Sacramento, junto con los jóvenes de segundo año de Confirmación de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Quepe y de la Comunidad Rural Imilco–Quilas Bajas.

La celebración se desarrolló en un ambiente de recogimiento, oración y fraternidad. Ante Jesús presente en la Eucaristía, los jóvenes tuvieron la oportunidad de guardar silencio, escuchar la Palabra de Dios, revisar su camino de fe y abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo. Fue un momento privilegiado para apartarse por un instante de las preocupaciones y distracciones cotidianas, y reconocer que Cristo continúa acompañando, alimentando y fortaleciendo la vida de quienes confían en Él.

Esta experiencia adquirió un significado aún más profundo gracias a la presencia de los padres, quienes acompañaron a sus hijos durante la adoración. Juntos compartieron un espacio de encuentro con Dios y renovaron la importancia de vivir y transmitir la fe en el seno de la familia. El testimonio de los padres es fundamental, pues la familia constituye la primera comunidad donde los niños y jóvenes aprenden a rezar, amar, perdonar, servir y reconocer la presencia de Dios en la vida cotidiana.

Durante la jornada, los jóvenes manifestaron de corazón su deseo de continuar preparándose responsablemente para recibir el sacramento de la Confirmación. Este compromiso recordó que la Confirmación no es solamente una ceremonia ni la conclusión de un proceso catequético. Es, ante todo, un nuevo Pentecostés en la vida de cada bautizado: el Espíritu Santo fortalece la fe, concede sus dones y envía a los jóvenes a convertirse en testigos valientes de Jesucristo en sus familias, comunidades, establecimientos educacionales y distintos ambientes sociales.

La adoración eucarística también permitió contemplar el profundo vínculo que existe entre la Eucaristía y la Confirmación. En la Eucaristía, Cristo se entrega como alimento para la vida; en la Confirmación, el Espíritu Santo fortalece al creyente para que pueda seguir al Señor y anunciar el Evangelio con sus palabras y obras. Ambos sacramentos invitan a salir del individualismo y a vivir una fe comprometida con las necesidades de los demás, especialmente de quienes sufren, se sienten solos o han perdido la esperanza.

Este encuentro fue también una hermosa expresión de comunión entre la Comunidad Espíritu Santo de Dollinco, la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Quepe y la Comunidad Rural Imilco–Quilas Bajas. Cuando las comunidades se reúnen en torno a Cristo, se fortalecen los vínculos fraternos y se hace visible una Iglesia cercana, acogedora y misionera, capaz de caminar junto con sus jóvenes y sus familias.

Como comunidad católica, damos gracias a Dios por esta jornada de fe y por cada persona que colaboró en su preparación y realización. Pedimos al Espíritu Santo que continúe guiando a estos jóvenes, para que perseveren en su proceso formativo, descubran su vocación dentro de la Iglesia y reciban el sacramento de la Confirmación con un corazón abierto, consciente y generoso.

Que Jesús Sacramentado permanezca siempre en el centro de sus vidas y que María, Madre de la Iglesia, los acompañe en este camino, para que lleguen a ser discípulos misioneros, constructores de fraternidad y testigos de la esperanza en medio del mundo.