Por

Julio César Paredes, SVD

En el marco de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la Provincia de Chile celebró la renovación de los votos evangélicos temporales de dos seminaristas de la etapa PFT (Programa de Formación Transcultural): Korsinus Budiman y Yoakim Saputra, ambos oriundos de Indonesia. La jornada estuvo marcada también por la celebración de los 25 años de profesión religiosa del párroco p. Bonefasius Boli, SVD. y los 31 años de vida de la comunidad parroquial.

La Parroquia María Misionera de Maipú fue escenario, el pasado 15 de agosto, de una significativa celebración para la Provincia de Chile de la Sociedad del Verbo Divino. En el marco de la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, la comunidad se reunió para celebrar con alegría y espíritu fraterno la renovación de los votos evangélicos temporales de dos seminaristas de la etapa PFT.

La Eucaristía fue presidida por el P. Sergio Edwards, SVD, Superior Provincial, y contó con la presencia y concelebración de varios cohermanos de la Provincia, quienes quisieron acompañar de cerca a los jóvenes en este importante momento de su camino vocacional. Junto a ellos, la comunidad parroquial participó activamente de la celebración, manifestando su cercanía, oración y alegría por quienes continúan discerniendo y profundizando su llamado a la vida misionera.

La renovación de los votos de pobreza, castidad y obediencia constituye un momento especialmente significativo en el proceso de formación de los jóvenes religiosos. Con este gesto, los seminaristas expresaron nuevamente su deseo de seguir respondiendo a la llamada de Dios y de continuar configurando su vida según el Evangelio, poniéndose al servicio de la misión de la Iglesia en la Congregación del Verbo Divino.

La celebración tuvo, además, otros motivos para dar gracias. Durante la misma jornada, el párroco de María Misionera conmemoró sus 25 años de profesión religiosa, aniversario que permitió a la comunidad agradecer a Dios por tantos años de entrega y servicio. A esta celebración se sumó el aniversario de la propia parroquia, que cumplió 31 años de vida y misión.

De este modo, la Solemnidad de la Asunción se transformó en una verdadera fiesta comunitaria, reuniendo en una misma celebración la alegría por la vocación, la vida consagrada y la misión evangelizadora. La presencia de los cohermanos de la Provincia y la participación de la comunidad parroquial hicieron visible la dimensión profundamente fraterna de la vocación misionera: una vocación que se vive acompañada por otros y sostenida por la oración y la comunidad.

La preparación de la celebración y la acogida de la comunidad fueron especialmente destacadas. Los fieles participaron con entusiasmo y disposición, contribuyendo a crear un ambiente de alegría y fraternidad. Después de la Eucaristía, la jornada continuó con un compartir fraterno, espacio que permitió prolongar la celebración, encontrarse como comunidad y agradecer juntos por los distintos motivos que reunieron a todos en esta ocasión.

Al celebrar la Asunción de María, la comunidad puso también bajo su protección a estos jóvenes que continúan discerniendo su vocación. Que María, mujer de fe y discípula fiel, acompañe sus pasos y los ayude a responder cada día con generosidad al llamado de Dios y al servicio de la misión.

La celebración concluyó con un profundo espíritu de gratitud: por la vida y vocación de los dos seminaristas, por los 25 años de profesión religiosa del párroco, por los 31 años de la Parroquia María Misionera y, especialmente, por la presencia de Dios que continúa llamando, formando y enviando misioneros al servicio de su pueblo.