Con el corazón lleno de gratitud y alegría, la comunidad de la Parroquia Santiago Apóstol celebró el pasado 26 de julio sus 30 años de vida parroquial. Tres décadas marcadas por la fe, el servicio, la fraternidad y el compromiso de numerosas generaciones que, a lo largo del tiempo, han contribuido a construir una comunidad viva y misionera.

La celebración del aniversario tuvo como momento central la Santa Eucaristía, celebrada a las 11:00 horas y presidida por Monseñor Cristian Castro Toovey, Obispo de la Diócesis de Santa María de Los Ángeles. Junto a él concelebraron el P. Sergio Edwards, SVD, Superior Provincial de la Congregación del Verbo Divino en Chile; junto a los sacerdotes P. Prince Arockiyam, SVD, párroco actual de la comunidad; el P. Paulus Parung, SVD, ex párroco de la comunidad; el P. Sebastian Gnanaprakasam, SVD; y el P. Eduardo Heredia. También estuvieron presentes los diáconos de la parroquia y numerosos fieles, quienes llenaron el templo para dar gracias a Dios por los 30 años de historia compartida.

Más que recordar una fecha, la celebración fue una oportunidad para mirar el camino recorrido y reconocer a tantas personas que, desde diferentes servicios y responsabilidades, han hecho posible que la comunidad continúe creciendo y manteniendo viva su misión evangelizadora.

La historia de estos 30 años estuvo también presente a través de los recuerdos y saludos de sacerdotes que, en distintos momentos, entregaron parte de su vida al servicio de la parroquia. Aunque no pudieron acompañar presencialmente esta celebración, hicieron llegar su cercanía y sus buenos deseos. Entre ellos se encontraban el P. Tomás Maurer, SVD, primer párroco de la comunidad; el P. Zygmunt Miarecki, SVD; el P. Maxwell Wuller, SVD; el P. Lambertus Lalung, SVD; el P. Matias Platzer, SVD; y el P. Claude Dilayen, SVD.

Durante su homilía, Monseñor Cristian Castro destacó especialmente el papel de las familias como espacios fundamentales para la transmisión de la fe. En este camino, puso de relieve la misión de los abuelos, cuyo testimonio, oración y perseverancia constituyen un verdadero legado espiritual para las nuevas generaciones.

El Obispo también invitó a la comunidad a contemplar el ejemplo de Santiago Apóstol, cuya vida estuvo marcada por la fidelidad a Jesucristo y por la entrega total al Evangelio hasta el martirio. Su testimonio se convirtió así en una invitación para que los miembros de la parroquia renueven su compromiso de seguir a Jesús con generosidad, valentía y perseverancia.

Al finalizar la Eucaristía, el párroco, P. Prince Arockiyam, SVD, tuvo palabras de especial gratitud para quienes han dedicado largos años al servicio pastoral de la comunidad. Catequistas, agentes pastorales y colaboradores que han entregado 20, 25 e incluso 30 años de servicio recibieron un reconocimiento como signo de agradecimiento por una labor muchas veces silenciosa, pero fundamental para la vida de la parroquia.

Cada reconocimiento representó, de alguna manera, la historia viva de estos 30 años. Detrás de cada nombre hay tiempo entregado, encuentros, celebraciones, momentos de dificultad y esperanza, pero, sobre todo, una profunda voluntad de servir y caminar junto a otros en la fe.

La jornada concluyó en un ambiente de alegría, fraternidad y esperanza. Para muchos fieles, el aniversario fue también una ocasión para recordar personas y momentos que forman parte de la memoria de la comunidad, mientras que para las nuevas generaciones significó la oportunidad de conocer y valorar la historia que han heredado.

Después de tres décadas, la Parroquia Santiago Apóstol mira hacia el futuro con confianza. La celebración de su aniversario no solo permitió agradecer el camino recorrido, sino también renovar el compromiso de continuar construyendo una comunidad viva, acogedora, misionera y fiel al Evangelio.

Treinta años después, la historia continúa. Y la comunidad, reunida en torno a la mesa de la Eucaristía, vuelve a recordar que una parroquia no se construye solamente con edificios o fechas, sino con personas que, generación tras generación, deciden caminar juntas, compartir la fe y poner sus vidas al servicio de los demás.

Fuente: P. Prince Arockiyam, SVD
Edición: Equipo de Comunicaciones