Huaqui, Los Ángeles, 23 de junio de 2026.– En un ambiente de fraternidad, alegría y acción de gracias, los misioneros de la Congregación del Verbo Divino (SVD) del Distrito Centro se reunieron en Huaqui, Los Ángeles, para celebrar su encuentro mensual y, al mismo tiempo, festejar el cumpleaños del P. Paulus Parung, SVD. Este encuentro constituyó un momento de gracia y bendición, ofreciendo a los cohermanos la oportunidad de compartir sus alegrías, experiencias pastorales y vivencias misioneras en las distintas comunidades donde desarrollan su servicio.

En este espíritu de comunión, los misioneros no solo compartieron sus experiencias de misión, sino que también reflexionaron sobre los diversos fenómenos de cambio social que continúan transformando el mundo actual: la sociedad, la familia y la Iglesia. Estos cambios presentan nuevas oportunidades para el anuncio del Evangelio, pero al mismo tiempo plantean desafíos cada vez más complejos.

Durante la reflexión, los participantes destacaron que el desarrollo de nuestro tiempo no produce únicamente efectos positivos, sino que también da origen a realidades que hieren la dignidad humana. La violencia, las guerras y la difusión de ideologías que favorecen la decadencia moral y espiritual se han convertido en signos de los tiempos que no pueden ser ignorados. Como consecuencia, el mundo experimenta heridas cada vez más profundas, tanto en el ámbito social como en el espiritual.

Frente a esta realidad, los cohermanos reafirmaron la identidad y la vocación fundamental del misionero del Verbo Divino. Reconocieron que, en medio de un mundo herido, el misionero está llamado a ser testigo de Cristo, la Luz del mundo, llevando esperanza, consuelo y salvación a la humanidad.

Esta reflexión condujo nuevamente al misterio de la Encarnación: el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. Por ello, un misionero no puede limitarse únicamente a anunciar a Cristo con palabras, sino que está llamado a hacerlo presente de manera concreta en la realidad cotidiana de las personas. Así como el Verbo se hizo carne y compartió la vida humana, también el misionero debe hacerse cercano, caminar junto al pueblo, escuchar sus inquietudes y acompañar sus luchas y esperanzas.

En sintonía con el carisma de la Congregación del Verbo Divino, los participantes subrayaron la importancia de ser el buen olor de Cristo para los demás, mediante una vida que dé auténtico testimonio del Evangelio y a través de la práctica del diálogo profético. Este diálogo no es simplemente un medio de comunicación, sino un espacio de encuentro donde Cristo mismo se hace presente. Por ello, Jesucristo, la Buena Noticia del Padre, debe ser siempre el fundamento y el centro de todo diálogo, pues Él es la identidad y la fuente de la misión de los misioneros.

El encuentro mensual concluyó con un almuerzo fraterno en un ambiente de alegría y gratitud. Esta sencilla pero significativa convivencia fue una expresión concreta de la fraternidad, la unidad y el espíritu misionero que continúa fortaleciendo a los cohermanos en su compromiso común de anunciar la Palabra de Dios en medio de un mundo en constante cambio.

P. Leo Jesus Leto, SVD

Coordinador de Comunicación, SVD Chile