La comunidad parroquial del Sagrado Corazón de Jesús vivió una jornada que quedará grabada en la memoria y en el corazón de sus fieles. En el marco de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, patrono de nuestra parroquia, se celebró una Eucaristía llena de significado espiritual y profundo sentido eclesial, durante la cual nuestro Obispo Francisco Javier Stegmeier Schmidlin presidió la toma de posesión del Padre Lambertus como nuevo párroco de esta querida comunidad.

Más que un acto administrativo o un cambio de responsabilidad pastoral, esta celebración representó un verdadero acontecimiento de gracia. Fue la expresión viva de una Iglesia que camina unida, que se renueva constantemente bajo la guía del Espíritu Santo y que encuentra en Cristo el fundamento de su misión y de su esperanza.

Desde tempranas horas, los fieles comenzaron a congregarse para participar de este momento especial. Familias, jóvenes, adultos mayores, agentes pastorales y miembros de diversos grupos y movimientos parroquiales se reunieron con alegría para dar gracias a Dios por la vida de la comunidad y para acoger con afecto y confianza a quien ha sido llamado a pastorearla en esta nueva etapa.

La celebración alcanzó un significado aún más profundo al realizarse en la solemnidad dedicada al Sagrado Corazón de Jesús. Esta fiesta nos recuerda el amor inmenso, misericordioso y fiel de Cristo por la humanidad. Contemplar el Corazón de Jesús es contemplar un amor que acoge, sana, perdona y reúne. Es precisamente ese amor el que inspira y sostiene la misión de toda comunidad cristiana y, de manera especial, el ministerio de quienes son llamados a servir como pastores del Pueblo de Dios.

Durante el rito de toma de posesión, la comunidad fue testigo de los signos y gestos que manifiestan la misión confiada al nuevo párroco. Cada uno de ellos recordó que el sacerdote está llamado a enseñar, santificar y guiar al pueblo que Dios pone bajo su cuidado pastoral. En un ambiente de profunda oración, los presentes renovaron también su compromiso de colaborar activamente en la construcción de una Iglesia viva, misionera y fraterna.

La llegada del Padre Lambertus marca el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de nuestra parroquia. Un tiempo que se abre con esperanza y que encuentra una inspiración especial en el lema que acompaña su ministerio sacerdotal: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Estas palabras, tomadas de la oración de Jesús antes de su pasión, expresan el deseo profundo del Señor de ver a sus discípulos unidos en el amor, superando divisiones y caminando juntos como una sola familia.

En un mundo marcado por la fragmentación, la indiferencia y el individualismo, este lema resuena como una invitación urgente a fortalecer los vínculos de fraternidad, a cultivar la cercanía entre los miembros de la comunidad y a reconocer en cada persona el rostro de Cristo. La unidad que Jesús pide no es uniformidad, sino comunión; una comunión que nace del amor y que se construye día a día mediante la escucha, el respeto, el servicio y la participación activa en la vida de la Iglesia.

La comunidad parroquial recibe esta nueva etapa con gratitud y confianza. Gratitud por la presencia constante de Dios que nunca abandona a su pueblo y que sigue llamando obreros para su mies. Confianza porque sabemos que el Señor continúa guiando la historia de su Iglesia y derramando abundantes bendiciones sobre quienes se ponen al servicio del Evangelio.

Este momento también fue una ocasión privilegiada para renovar la conciencia de que la parroquia es mucho más que un lugar físico. Es una familia de familias, una comunidad de creyentes que comparte la fe, la esperanza y la caridad. Cada celebración, cada encuentro y cada gesto de servicio contribuyen a hacer visible el Reino de Dios en medio de la sociedad.

Al finalizar la Eucaristía, los sentimientos de alegría y esperanza se mezclaban con la emoción de quienes reconocían estar viviendo un momento significativo para la vida parroquial. Los rostros reflejaban la certeza de que Dios sigue actuando en medio de su pueblo y continúa escribiendo, con la colaboración de todos, nuevas páginas en la historia de esta comunidad.

Confiamos al Sagrado Corazón de Jesús el ministerio pastoral del Padre Lambertus, para que lo fortalezca con su gracia, lo ilumine con su sabiduría y lo acompañe siempre en su servicio sacerdotal. Asimismo, encomendamos a cada miembro de nuestra comunidad parroquial su cuidado, para que juntos podamos responder con generosidad a la llamada del Señor, creciendo en la fe, fortaleciendo la comunión y siendo testigos de su amor en el mundo.

Que el Corazón de Jesús, fuente inagotable de misericordia y unidad, siga guiando nuestros pasos y haciendo de nuestra parroquia un verdadero hogar de fe, esperanza y caridad para todos.

P. Leo Jesus Leto, SVD

Coordinador de Comunicación, SVD Chile