Entre el 9 y el 15 de enero de 2026, la comuna de Fresia, en la localidad de Tegualda, fue escenario de una profunda experiencia de fe, servicio y encuentro comunitario.

Dieciocho jóvenes del Colegio Germania del Verbo Divino de Puerto Varas, junto a estudiantes del Colegio Purísimo Corazón de María de Fresia, vivieron la Misión de Verano, una instancia marcada por la alegría del Evangelio y la entrega generosa al prójimo.

La misión fue acompañada y animada pastoralmente por el Padre Stephen Nyantey, SVD, Director de Pastoral del Colegio Germania; junto a la hermana Margareta Ngara, SSpS, del Colegio Purísimo Corazón de María.

A ellos se sumaron las profesoras María Paz Razazi Kauak y Alejandra González Rojas, quienes, junto a un comprometido equipo de monitores y laicos, guiaron y sostuvieron el camino solidario de los jóvenes.

Durante la semana, los misioneros de la familia Arnoldina se organizaron en tres grupos, cada uno liderado por un monitor. Cada equipo se ocupó de realizar visitas a las familias del sector, además de promover momentos de oración, actividades comunitarias y espacios de encuentro fraterno.

Estas vivencias quedaron plasmadas en videos elaborados por los propios jóvenes, imágenes en las que es posible visualizar sonrisas, gestos sencillos y la cercanía construida día a día.

La misión fue vivida como un verdadero tiempo de gracia, periodo en que los jóvenes comprendieron que anunciar a Cristo no es solo palabra, sino sobre todo presencia, servicio y amor concreto. La alegría fue el sello de cada jornada, un sentimiento que brota del encuentro con el otro y del saberse instrumentos de Dios en medio de la comunidad.

Uno de los momentos más significativos fue la Eucaristía, celebrada junto al Rector del Colegio Germania del Verbo Divino de Puerto Varas, Padre José Miguel Alvarado, SVD, y el párroco de Fresia, Padre Yuventus Adur, SVD, instancia que fortaleció el sentido de comunión eclesial y envío misionero.

“Fue una misión preciosa, que superó todas mis expectativas. Se vivió un excelente trabajo en equipo, con el apoyo constante de muchos apoderados. Los jóvenes regresaron profundamente felices”, señaló la profesora María Paz Razazi, destacando el crecimiento humano y espiritual que dejó esta experiencia.

La Misión de Verano en Tegualda no solo transformó a quienes fueron visitados, sino también a quienes llevaron adelante esta obra. En el compartir sencillo, en la escucha atenta y en la entrega generosa, los jóvenes descubrieron que la fe se fortalece cuando se vive y se comparte, y que la misión sigue siendo un camino privilegiado para encontrarse con Dios en el rostro del hermano.

P. Leo Jesus Leto, SVD

(Coordinador de Comunicación SVD Chile)