Misión de Verano LAVD 2025
Un día después de la celebración de la Navidad, el 26 de diciembre de 2025, 85 personas de la comunidad educativa del Liceo Alemán del Verbo Divino (LAVD) de Los Ángeles, bajo el liderazgo del P. Aloysius Tamonob, SVD, dejaron momentáneamente su rutina cotidiana para llevar a cabo una misión de verano en la comunidad de Los Boldos, perteneciente a la Parroquia Santa Bárbara, de la Diócesis de Santa María de Los Ángeles.

Animados por el espíritu navideño, estudiantes, apoderados y docentes emprendieron este camino misionero llevando consigo el mensaje de amor y paz de Cristo recién nacido hacia los fieles de la comunidad local.
La llegada de la delegación del LAVD fue acogida con gran alegría y entusiasmo por la dirección y el cuerpo docente de la Escuela de Los Boldos. Durante cinco días, dicho recinto se transformó en el centro de las actividades misioneras, desde donde cada jornada los jóvenes eran enviados a encontrarse con las familias del sector, anunciando la Buena Nueva a través de una presencia sencilla, cercana y profundamente significativa.

Pero esta misión no se limitó únicamente a visitas de carácter social, sino que se constituyó como un verdadero espacio de encuentro cargado de amor y esperanza. Día a día, los estudiantes, junto a sus profesores y apoderados, llegaron a los hogares de los fieles, saludándolos con cercanía y cordialidad, y ofreciendo ayuda de acuerdo con las necesidades existentes.

Participaron en labores sencillas, compartieron conversaciones, escucharon las experiencias de vida de las familias y concluyeron cada encuentro con un momento de oración. Esta presencia auténtica y fraterna brindó consuelo, paz y esperanza a quienes fueron visitados.

Además de esta actividad descrita anteriormente, el anuncio del Evangelio se expresó también a través del desarrollo de talentos. Los estudiantes del LAVD con aptitudes musicales realizaron talleres de iniciación en dicha área, los que fueron dirigidos a niños y niñas del sector. Con recursos simples, esta iniciativa generó un ambiente de alegría y entusiasmo. Los jóvenes no solo asumieron el rol de instructores, sino también el de acompañantes cercanos para sus pares que no contaban con experiencia previa en instrumentos musicales, especialmente la guitarra.

La participación de los apoderados enriqueció notablemente la dinámica misionera. Aquellos con habilidades en trabajos manuales compartieron sus conocimientos con la comunidad, en particular con los niños, mediante actividades de dibujo y creaciones sencillas. Estas instancias no solo fomentaron la creatividad, sino que también fortalecieron los lazos de relación y el sentido de comunidad entre la escuela y los habitantes del sector.

Una de las tareas más significativas fue la realización del “rastrillo”, una campaña solidaria de recaudación de fondos llevada a cabo en conjunto con los lugareños. El dinero reunido fue destinado a apoyar la reconstrucción de la Capilla San Sebastián, la cual, debido al paso del tiempo, conserva actualmente solo la torre con la cruz. Esta iniciativa se convirtió en un testimonio concreto de solidaridad y compromiso social, reafirmando que la misión no se limita a la presencia, sino que se prolonga en acciones concretas en favor de la vida y la fe de la comunidad.

Cada jornada misionera culminó con la celebración de la Santa Eucaristía, centro y culmen de la vida espiritual de los misioneros de la Sociedad del Verbo Divino (SVD). En este espacio se sintió profundamente la gratitud, la comunión fraterna y el encuentro de fe con Cristo presente en la sencillez de la vida cotidiana.

Más que una actividad fuera del aula, la Misión de Verano constituyó una experiencia de formación espiritual profunda y exigente. Durante este periodo, los estudiantes vivieron bajo normas que evocaban la vida en comunidad religiosa. Cada labor se desarrolló de manera ordenada, y tanto en su inicio como su fin siempre tuvo lugar la oración. En la sencillez propia de la vida misionera, los jóvenes fueron invitados a reconocer y descubrir la presencia de Cristo en el rostro de los más sencillos y humildes.

A través de esta experiencia, los estudiantes aprendieron valiosos principios de vida: la disciplina comunitaria, el respeto por el tiempo, el trabajo en equipo, el desarrollo del liderazgo y prácticas cotidianas tan simples como hacer fila para recibir los alimentos. En medio de la austeridad, gestos sencillos como un trozo de pan, una taza de café, té, leche o un plato de almuerzo se transformaron en profundas experiencias de gratitud. A pesar de encontrarse en un sector con acceso limitado a internet y bajo un clima caluroso, estudiantes, docentes y apoderados no experimentaron cansancio ni desánimo. Por el contrario, vivieron una auténtica alegría al participar activamente en una experiencia misionera llena de sentido.

La misión de verano en Los Baldos se convirtió, finalmente, en un verdadero espacio de aprendizaje vital para los jóvenes, donde la fe, la disciplina, el amor, el respeto y la paz fueron cultivados y fortalecidos de manera concreta. En un ambiente de sencillez que evocaba a Belén, los estudiantes descubrieron que compartir el amor de Cristo nunca empobrece la vida; por el contrario, enriquece la fe, reconforta los corazones cansados, suscita alegría y fortalece el espíritu en medio del ritmo acelerado de la vida moderna.
P. Leo Jesus Leto, SVD
(Coordinador de comunicación SVD Chile)




